martes, 2 de diciembre de 2014

El Machito


- Se lo había dicho, ese viejo de hombrecito ¡no tiene nada!

- ¿Resulto siendo maricón?, - le pregunta asombrada la amiga mientras revolotea su melena falsa como una chica ‘fashion’ de televisión.

Él era el hombre de la casa, le gustaba perfumarse de su sudor, mandar a las hermanas y luego a su esposa a hacer cada uno de los quehaceres de la casa, los que existían y los que no.

Era un hombre arrogante que le encantaba tener sexo como un adicto… ¿Se emborracha?, como todo un macho de cantina desordenado que repartía besos y abrazos con coquetería a toda mujer que pasara por su lado.

-“Si pudiera me comería de un solo bocado a las mujeres de este “hijueputa” mundo”-

Un día, jactándose de su machismo se asoma por la ventana y al ver por la calle caminando pomposamente a dos mujeres esbeltas, bien maquilladas y muy bien peinadas, les grita:

“Pollitas, ustedes con ese par de caderas tan solitas y yo con ganas de compañía… ¡Mamasitas!”


Entre susurros y jadeos, la mujer más esbelta y voluptuosa con un tono de voz grueso y ronco le dice a su amiga: “Yo se lo haría a ese viejito cabrón por unos cuantos billeticos.”
Moviendo el culo con elegancia, se alejan y voltean la calle riendo por el despiste y la cara de sexo del panzón que siguió mirándolas desde la ventana.

**

-No me pegues ¡Por favor! pensé que llegabas tarde, ¡no más!

Como una dulce melodía sinfónica se escuchaban los golpes que le lanzaba el panzón a su esposa quién gritaba entre ruegos que la dejara en paz.

El timbre suena, los golpes se detienen y la dulce melodía se rompe…

Él se limpia los mocos con los brazos, se peina a medias el cabello y sale junto a su ‘compadre’ a la cantina de siempre.

Se emborrachan gastando hasta el último peso en compañía de dos esbeltas mujeres de manos grandes, piernas anchas y bulto en la entrepierna.

-Eran las mejores conquistas que se había conseguido un hombre tan macho como él.-

Pues, el viejo grotesco se sentía en el cielo besando y lamiendo a ese par de mujeres que le consentían y le amacizaban las nalgas. Una de ellas, la más bajita y la menos ‘tetona’ sale de repente y se pierde entre borrachos y botellas.

Su amiga, la más alta y ‘buenona’ se queda con él, lo mete en el baño, le quita la camisa para consentirle la panza, le baja los pantalones para pegarle en las nalgas; lo voltea, lo empuja, lo deja en cuatro, saca su bulto y, termina dándole su buena dosis de hombría por el culo….


#Spontané
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